Archivo de la etiqueta: Paul Thomas Anderson

El hilo invisible

El autor aborda la particular visión sobre las reglas de atracción amorosa que plantea Paul Thomas Anderson en su nueva película y se centra en la brillante puesta en escena del director estadounidense, particularmente en el elaborado uso de la música y la sofisticada construcción de los gags.

La Biennale di Venezia 2015

«¿Y cuál es el cine que no queremos ver, que no necesitamos ver porque no nos conduce a ningún lugar, ni dentro de la filmografía de su responsable, ni dentro del mapa del audiovisual pasado, presente o futuro? (…)». Como cada año, Alejandro Díaz nos trae su meditada crónica de la Biennale de Venecia.

Momentos musicales (I)

Primera parte del especial Momentos musicales, en el que colaboradores y amigos eligen una secuencia cinematográfica en la que la música lleva la voz cantante.

Puro vicio

Desde Neil Young hasta los peinados hippies, pasando por la vitamina C y la voz de Joanna Newsom, este artículo aborda la última película de Paul Thomas Anderson, donde un amor perdido guía a un detective adicto a la marihuana.

Río Rojo / Pozos de ambición

Tanto Howard Hawks como Paul Thomas Anderson eligen volver la vista hacia atrás para filmar dos cuentos sobre los orígenes, dos películas protagonizadas por pioneros que viajan por la árida geografía sureña de los Estados Unidos en pos de la riqueza y la prosperidad, dos filmes épicos donde la aventura de un hombre se cruza con los avatares históricos y económicos de un país.

The Master

Dodd desea canalizar la energía de Quell en provecho de la Causa, enjaezar el caos para convertirlo en impulso controlado, del mismo modo que el ser humano, a lo largo de la Historia, ha sido capaz de convertir la caótica fuerza del agua en movimiento y de los penetrantes rayos del sol en energía canalizada que puede utilizar en su beneficio.

La Biennale di Venezia 2012

¿Qué tipo de cine ha de proyectarse en un festival? ¿Debe una programación ser coherente e incluir únicamente películas de, digamos, un mismo corte homogéneo? ¿O es preferible, por el contrario, que combine modelos de producción diversos, dando cabida a propuestas susceptibles de llegar a un público amplio, junto con otras de mayor riesgo?

Tenemos que hablar

¿Qué queda? ¿Las revistas especializadas? ¿Las revistas on line? Pero, confiar exclusivamente en eso, ¿no es crear una élite, un gueto, una forma de frikismo, unas veces más intelectual que otras, siempre perdido en su ensimismamiento?