The Unknown Known

Donald Rumsfeld: la estrategia del calamar sonriente

 

El realizador Errol Morris continúa documentando fragmentos de la política exterior americana con The Unknown Known: The Life and Times of Donald Rumsfeld (2013). El largometraje se basa en treinta horas de entrevistas a Donald Rumsfeld, Secretario de Defensa bajo las presidencias de Gerald Ford y de George W. Bush. Su planteamiento recuerda al de Rumores de guerra (The Fog of War, 2003), protagonizada por Robert McNamara. Desempeñando las mismas responsabilidades, ambos vivieron conflictos bélicos especialmente discutidos por la propia ciudadanía estadounidense, como los de Vietnam e Irak.

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El mismo Morris ha bromeado con que The Unknown Known es más una secuela de Tabloid (2010) que una continuación de Rumores de guerra. Porque Rumsfeld palidece en comparación con McNamara. Su discurso no parece el de un estadista que reflexiona sobre el lugar que ocupará en la historia, sino el de un tertuliano de think tank… o el de un testimonio especialmente hábil que hubiese sido excluido de Standard Operating Procedure (2008). En ella, Morris entrevistaba a condenados por practicar humillaciones y torturas en la prisión iraquí de Abu Ghraib. Si aquellos se justificaban, Rumsfeld no se defiende abiertamente sino que opta por la estrategia del calamar: expulsar tinta para confundir y cegar a su perseguidor.

“Biggest mistakes in history made by people who didn’t think” (Charlie Chan, en Charlie Chan in Rio —Harry Lachman, 1941—)

La película se vertebra a través de una afición del protagonista, la de redactar memorandos basados en juegos terminológicos sofistas. El político recitaba aforismos con insistencia y en contextos extravagantes, como una versión hipócrita del ficticio detective Charlie Chan. Refiriéndose a las armas de destrucción masiva que teóricamente poseía el gobierno baasista, en 2002 quiso justificar la invasión de Irak citando que “la inexistencia de pruebas no prueba su inexistencia”. Morris le proporciona un contexto más cómodo al optar por un estilo poco confrontativo, siempre fuera del encuadre, interpelándole ocasionalmente sin multiplicar sus repreguntas. Rumsfeld es la estrella, la única cabeza parlante: su retórica se alterna solo con material de archivo e imágenes de transición generalmente neutras, y el político puede desplegar toda su pirotecnia verbal.

Prescindiendo de escenificaciones y de duelos verbales sostenidos, el filme refleja la imagen que el entrevistado quería proyectar de sí mismo. El objetivo era que las contradicciones emergiesen por sí solas. En las más sutiles, Morris posterga el corte de montaje, regalando a la audiencia unos segundos de reflexión; en las más obvias, el mismo Rumsfeld se percata de su incoherencia y suele reaccionar con cínico aplomo. Por lo general, el espectador debe estar alerta para discernir el vacío escondido tras laberintos de palabras, tras una sonrisa que ha sido utilizada en la promoción de la obra (“¿Por qué se ríe este hombre?”, rezan algunos carteles). O detectar una carencia de remordimientos y empatía que sugiere una personalidad psicopática: para Rumsfeld, como para Dick Cheney (1) o José María Aznar (2) , no importan los cientos de miles de muertos derivados de sus políticas.

donald rumsfeld_errol morris

McNamara afirmó que, ante los recelos de países habitualmente aliados, el gobierno estadounidense debería haberse replanteado su enfoque del conflicto vietnamita. De la misma situación, Rumsfeld solo extrae lecciones obvias: “En la vida algunas cosas funcionan y otras no. Esa no lo hizo”. Que no emerjan reflexiones relevantes en The Unknown Known quizá no es atribuible a Morris: el periodista Jamie McIntyre declaró que “conoce suficientemente a Rumsfeld como para saber que nunca va a tener este tipo de epifanía”.

“Accidents can happen, if planned that way” (Charlie Chan, en Charlie Chan en Alcatraz —Dark Alibi, Phil Karlson, 1946—)

Sea por veto del entrevistado o por decisión del entrevistador, el realizador ensaya una especie de presunción de integridad: únicamente discute la lógica interna y los efectos de la política del tándem Bush – Cheney, sin tratar conflictos de intereses o casos de corrupción. Quizá es más peligroso que no explicite el camino al que llevan los planteamientos del entrevistado. Las piruetas verbales sobre “conocimientos conocidos”, “conocimientos desconocidos” y “desconocimientos desconocidos” (3), aunque puedan nacer de una referencia al Endymion del poeta romántico John Keats (4), más bien remiten a un cinismo vestido de mística preilustrada (o de retórica pseudoreligiosa de Latin Kings (5)). Pero, más allá de debates estilísticos, justifican una defensa nacional llevada a terrenos paranoides.

Morris cuestiona que el entrevistado describa la imprevisión del ataque a Pearl Harbor como un “fallo de imaginación”. Sin embargo, no aborda las consecuencias de llevar al extremo ese planteamiento, del delirio de responder a escenarios hipotéticos con ataques reales. Es la doctrina de la guerra preventiva, trágica por sus efectos humanos, por su debilitadora perversión de la legalidad internacional. Y también porque inició una deriva que ha llevado de la guerra global contra el terrorismo al concepto de el mundo como campo de batalla, central en Dirty Wars (Rick Rowley, 2013). Esta lógica, además, ha tenido extrañas ramificaciones en el campo criminal (6).

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Pieza de un puzle demasiado complicado para capturarlo en una sola película, The Unknown Known se resiente de las autolimitaciones de su planteamiento y de la opacidad del personaje. Su relato histórico debe complementarse con el visionado de otros documentales, y carece de la intensidad efectista pero revulsiva de Standard Operating Procedure, o del valor periodístico de The World According to Dick Cheney. Pero como retrato personal es remarcablemente sutil y ofrece el escenario a un arribista escurridizo. Los silencios y evasivas de este fotografían implícitamente la arrogancia, el americanocentrismo furibundo lindando el supremacismo racial y cultural, y la exigencia de adhesión fanática (Rumsfeld reprocha a Morris que use un “vosotros” y no un “nosotros” al referirse a decisiones gubernamentales) de la peor política exterior estadounidense.

 

© Ignasi Franch, mayo 2014

 

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(1) “No pierdo demasiado tiempo pensando en mis errores”, afirmó el antiguo vicepresidente de los Estados Unidos en The World According to Dick Cheney (R. J. Cutler, 2013).

(2) En su libro Memorias I, el expresidente español explicó la invasión de Irak en estos términos: “George me planteó un reto fascinante, que consistía en convencer a todo un país de que nosotros teníamos razón mientras les matábamos. Nunca antes se había intentado algo tan ambicioso, así que acepté inmediatamente. Fue una gran experiencia de la que guardo muchos buenos amigos”.

(3) El filósofo Slavoj Žižek añadió una cuarta categoría, el “desconocimiento conocido” al que hace referencia el título del filme. Lo describía como “aquel que intencionadamente rechazamos reconocer que conocemos”.

(4) “O known Unknown! from whom my being sips.
Such darling essence, wherefore may I not.
Be ever in these arms? in this sweet spot.
Pillow my chin for ever? ever press”.

(5) Los textos que forman parte de la Constitución de esta banda son una extravagante mezcla de misticismo y llamamientos a la liberación social de oprimidos. Uno de ellos, Las Cuatro Confusiones, reza:
“El que sabe y sabe que sabe es un sabio, escúchalo!
El que no sabe y sabe que no sabe pero quiere aprender, enséñalo!
El que sabe pero no sabe que sabe está dormido, despiértalo!
El que sabe que no sabe pero actúa como que sabe es un tonto, evítalo!”

(6) En septiembre de 2013, un hombre asesinó a dos de sus vecinos en Titusville (Estados Unidos). La defensa mezcló referencias a la ley de Florida y a la doctrina Bush, que avalarían que su cliente actuase en caso de amenaza “no solo inminente o preparada para llevarse a cabo, sino también esperada, probable que suceda o que sobrevuela intimidatoriamente la cabeza de uno”. El letrado también recordaba que la invasión de Irak combatía “un ataque futuro”, y afirmaba que “los cambios de la definición gubernamental de ‘inminente’” tenían consecuencias en la interpretación de la ley”. (Más información aquí y aquí)