24 city

Trozos de cemento

 

En la demolición de la fábrica estatal 420 para la construcción de Ciudad 24, nombre de la ciudad residencial que se construirá sobre las ruinas de Chengdu, encuentra el director chino Jia Zhang-Ke un nuevo espacio estético y narrativo -casi mítico ya, un Monument Valley postcomunista de cemento y polvo, crepuscular, derruido- para filmar la historia colectiva de China y el proceso de vertiginosa transformación de dicho país. Para ello, el autor construye una semificción basada en una serie de ocho entrevistas a las que acuden tanto historias reales como fingidas, actrices profesionales (1) y verdaderos ex operarios de la fábrica, siempre desde la perspectiva del acercamiento documental a los hechos y personas.

Como en anteriores trabajos la filmación de las ruinas, de la demolición y sus escombros, ocupa un lugar central como registro –cine testimonio- y metáfora del tiempo y el cambio. Si la pregunta fundamental para el Bergman de Persona (1966) era cómo filmar un rostro –más allá: qué se puede saber de un rostro, cuánto, qué se puede conocer de una persona-, la pregunta para Jia sería cómo filmar la ruina, por eso se desprende de 24 city y de otros trabajos del director un misterio receloso en su mirada al futuro, siempre informe.


En este sentido contamos con bastantes precedentes, ya que el uso de la ruina como motivo o categoría simbólica tiene un largo recorrido en la Historia del Arte. Su inicio suele situarse ya en el periodo del Renacimiento. En el siglo XVIII surgió un movimiento conocido como “la ruina anticipada”, que concebía precisamente representar las ruinas futuras en que se convertirían -hipotéticamente- las construcciones de entonces. En 1967 el artista Robert Smithson fotografiaba los restos de la zona industrial de Paissac: “Este panorama cero parecía contener ruinas al revés, es decir, toda la construcción que finalmente se construiría. Esto es lo contrario de la ruina romántica, porque los edificios no caen en ruinas después de haberse construido, sino que alcanzan el estado de ruina antes de construirse”. En la misma época, el fotógrafo y eventual autor cinematográfico Gordon Matta-Clark (cuyas resonancias y posibles correspondencias con las imágenes de Jia Zhang-ke son más que interesantes) se ocupaba de la arquitectura en decadencia desde la perspectiva de la anarquitectura.

El cine de Jia está plagado de escombros, de edificios en proceso de acabarse, de huecos en las paredes, arquitectura herida. La particular relación del cine de Jia Zhang-ke con la arquitectura, la urgencia y tesón por capturar estos instantes, no es banal. Urgencia porque estas ruinas, a diferencia de las de las antiguas civilizaciones (2)↓, no tendrán el orgullo de su supervivencia, no permanecerán en el tiempo más allá de su propia destrucción como las otras. La fábrica 420 se evapora golpe a golpe, dentro de unos meses no habrá nada excepto la lujosa Ciudad 24. Una vez desaparecida se perderá el nexo con la Historia misma. Son, por tanto, ruinas efímeras (3)↓. Tesón porque Jia sabe que lo más próximo a la Historia no es su relato, la enumeración más o menos precisa de hechos y sucesos. Lo más próximo a la Historia es su propia huella, sus escombros. Es el lenguaje a través del cual da cuenta de ella a partir de sí misma, de su propia materialidad, desde el tiempo, el cuerpo y el espacio. Con el discurso habla el hombre, con las ruinas habla la Historia. Por eso es importante un trozo de cemento.

En 24 city encontramos una terrible analogía entre las grietas en las paredes y las arrugas en los rostros de los mingongs (4)↓, hombres tan heridos y a punto de ser olvidados como el paisaje que los rodea. Como los viejos edificios, no tienen cabida en los nuevos tiempos. Con sus ruinas -humanas, arquitectónicas- Jia Zhang-ke nos hace vivir un tiempo prospectivo y retrospectivo a la vez. Su cine, como los escombros, aúna muerte y vida. Después de todo también el cine mismo es una huella, una ruina de algo.

 

(1) En uno de los relatos Joan Chen interpreta a una trabajadora de la fábrica conocida precisamente por su gran parecido con… Joan Chen. La secuencia incluye la proyección de una de sus películas.

(2) Robert Smithson, aludido anteriormente en este texto, establecía en algunos de sus trabajos correspondencias entre las ruinas de las civilizaciones antiguas y los escombros de las modernas construcciones industriales abandonadas.

(3) En el mismo camino encontramos a otros artistas chinos como el fotógrafo autodidacta Rong Rong que, ante la inminente demolición de su casa, decidió hacer arte y crónica de la despiadada transformación urbanística de su país.

(4) Trabajadores explotados.