Lo nunca visto
«…a veces las imágenes inexistentes se revelan y acuden al recuerdo tomando formas que ya solo dependen de mi imaginación. ¿Cuántas veces recordamos planos o hasta escenas que, al volver a ver la película, finalmente no existen? (…)».
«…a veces las imágenes inexistentes se revelan y acuden al recuerdo tomando formas que ya solo dependen de mi imaginación. ¿Cuántas veces recordamos planos o hasta escenas que, al volver a ver la película, finalmente no existen? (…)».
Es, ciertamente, una película sobre la derrota, un poco como ‘Habemus Papam’. Ambas son películas que no se dirigen, aparentemente, hacia ninguna parte, que parecen estar suspendidas en el vacío. A esta sensación de pausa, de negación de la acción, ayuda que sea una película coral, que cuenta tres historias que nunca se llegan a relacionar…
Por su audaz formulación visual, narrativa y conceptual, «Parsifal» deviene sin demasiado esfuerzo en una de las propuestas estéticas más ambiciosas, singulares y arriesgadas –aunque también irregular y discutible– del cine español.
Cuando Anne Wiazemsky se ha despedido de nosotros, con un apretón de manos, hemos podido sentir, en ese breve y cálido contacto, algo que para nosotros destila su prosa y algunas de sus interpretaciones: la delicadeza.
La maternidad y sus miedos se plasman a través de un montaje que une a los hermanos Lumière con Tsukamoto, Lynch y Bresson. A partir de este diálogo audiovisual, el autor aprovecha para reivindicar el valor científico del cine.
Los mercenarios, en su ejercicio de poses postrimeras, en la parodia de sí misma, se nos ofrecen en sacrificio, y parecen decirnos: nosotros, héroes y superhombres, nosotros los mercenarios, no duraremos tanto como el Plutonio. Estamos aquí para irnos.
Pese a la fulgurante superficie de brillos nocturnos y cuerpos jóvenes, o al impulso «carpe diem» que es capaz de insuflar a una audiencia receptiva, en el filme de Korine late desde el principio una curiosa melancolía asociada a la constatación de que el «break» no durará para siempre…
Del mismo modo que Béla Tarr se enfrentaba al Apocalipsis superando los discursos trascendentes en «El caballo de Turín», He Yuan acoge la espera de Apuda y su padre con el tempo que la Muerte, este ritual, tan terriblemente humano, requiere.
La 8ª edición de PdV ha dado unas cuantas buenas muestras del alto nivel de la artillería con la que volvía a la carga y de las ganas de seguir luchando de aquí en adelante por una propuesta cultural única en España.
La obra de Michael Mann se vertebra alrededor de ese gesto donde las palabras ceden su protagonismo a los cuerpos y a la acción. Acostumbrados a la pérdida, a la falta de respaldo emocional -el hogar de un ladrón o de un policía reside en desempeñar incansablemente su oficio hasta el último aliento-, sus personajes encuentran en el enfrentamiento el estímulo para combatir su soledad
«Searching for Sugar Man» suma a su condición de documental musical (…) una importante dimensión sociopolítica y un discurso sobre la condición humana.
Frente a la estructura-acordeón del libro de Mitchell, la versión fílmica pone todas las cartas boca arriba desde el comienzo. Las seis historias no aparecen en sucesión lineal, sino que están fragmentadas y van alternando sus pedazos…
La memoria cinematográfica y la fisicidad del lugar se hechizan mutuamente. El cine no es nada sin sus pesos y medidas, sus aberturas y puntos muertos. Cuando ya nada tenga lugar más que el propio lugar, ahí todavía resonará el eco del relato del encuentro. (…) Un evento totalmente cinematográfico, el temblor del mundo en sus movimientos microscópicos.
En la película de Ruiz hay una escena añadida que proviene de «La prisionera», esa en la que el narrador rompe a llorar escuchando la sonata de Vinteuil. ¿Por qué Ruiz decidió invertir el orden de la novela? ¿Supuso ello una traición a la obra proustiana o, por el contrario, un traslado del sentido originario a otras reglas expresivas (es decir, al cine)?
Segunda parte del especial «Momentos teen»: una colección de textos breves y un mosaico de escenas, fragmentos e instantes pertenecientes a diversas películas que capturan algo de «ese sentimiento adolescente»…
Primera parte del especial «Momentos teen»: una colección de textos breves y un mosaico de escenas, fragmentos e instantes pertenecientes a diversas películas que capturan algo de «ese sentimiento adolescente»…
Un álbum de fragmentos escogidos, una colección de escenas íntimas, un mosaico de momentos suspendidos en el aire que tratan de capturar algo intrínsecamente teen: ese sentimiento adolescente…
La «teen movie» es, a su manera, un género con los pies en el suelo. Se preocupa mucho por los rituales diarios, ordinarios y está consagrado a dolores y a placeres cotidianos, a actividades rutinarias. Sus dramas son pequeños dramas y, por lo tanto, los críticos de cine a menudo se han burlado de ellos por triviales…