Momentos teen (I)
Primera parte del especial «Momentos teen»: una colección de textos breves y un mosaico de escenas, fragmentos e instantes pertenecientes a diversas películas que capturan algo de «ese sentimiento adolescente»…
Primera parte del especial «Momentos teen»: una colección de textos breves y un mosaico de escenas, fragmentos e instantes pertenecientes a diversas películas que capturan algo de «ese sentimiento adolescente»…
Un álbum de fragmentos escogidos, una colección de escenas íntimas, un mosaico de momentos suspendidos en el aire que tratan de capturar algo intrínsecamente teen: ese sentimiento adolescente…
La «teen movie» es, a su manera, un género con los pies en el suelo. Se preocupa mucho por los rituales diarios, ordinarios y está consagrado a dolores y a placeres cotidianos, a actividades rutinarias. Sus dramas son pequeños dramas y, por lo tanto, los críticos de cine a menudo se han burlado de ellos por triviales…
La gama del cineasta sueco abarca a un perrito, un rebaño de ovejas y un pájaro; a los que cabría añadir la justificada ausencia de un caballo y la presencia en un instante concreto de un equino muerto, así como la puntual aparición de un osito de peluche (un objeto), que remitirá simbólicamente a un animal visto al principio del filme…
Desde los estudios de movimiento de Marey hasta la bestialidad del Merde de Carax, lo animal ha estado presente en la Historia del Cine. Nuestro especial está compuesto por 6 artículos que abordan esta temática desde perspectivas muy dispares.
El autor emparenta «Il villaggio di cartone» de Olmi con «Amour» de Haneke y «Gebo et l’ombre» de Oliveira a raíz de instantes de resistencia y rebeldía donde las imágenes se convierten en manifiestos en pos de la acción.
Corbucci rodó su «Django» en un momento de pleno auge para el subgénero del spaghetti western, y decidió filmarlo a su manera, desafiando al estilo de Sergio Leone, sustituyendo los paisajes típicos del western por la suciedad y el barro de los filmes de Kurosawa…
Quizá, con el permiso de Brian De Palma, Tarantino sea el director que en la actualidad mayor fe está mostrando en el cine y sus propios códigos, considerando este arte ya no solo como un ente autónomo, separado de la realidad, sino incluso superior a esta.
«El caballo de Turín» se deja morir de inanición. Puesta en escena de la voluntad de Apocalipsis, la obra de Tarr sostiene que el fin del mundo ya ha ocurrido. Frente a este caballo moribundo, otro film de 2011 y procedente de otro mundo, pone en escena el devenir de un caballo, pero en esta ocasión sin Apocalipsis de por medio. El «War Horse» de Spielberg es la evidencia de una resistencia, de un “continuará”…
Miguel Gomes nos presenta en su versión de «Tabú» a una mujer mayor que ya ha vivido todo lo que tenía que vivir y su memoria se dedica a recoger con torpeza los restos de un amor de juventud prohibido, mezclado con residuos de sueños de monos y paranoias poscoloniales.
Sin haber sido así previsto, la siguiente entrevista tuvo que realizarse en dos fases, en dos tiempos y en dos espacios distintos, como si se hubiese contagiado de la naturaleza díptica de la misma película que la propiciaba: «Tabú».
Dodd desea canalizar la energía de Quell en provecho de la Causa, enjaezar el caos para convertirlo en impulso controlado, del mismo modo que el ser humano, a lo largo de la Historia, ha sido capaz de convertir la caótica fuerza del agua en movimiento y de los penetrantes rayos del sol en energía canalizada que puede utilizar en su beneficio.
José Luis Cienfuegos y su belicoso equipo (…) han conseguido, en tiempo récord y bajo condiciones límite, llevar a (buen) término una batalla festivalera que (…) ha logrado conquistar un buen número de territorios ignotos, dejando para el futuro unas cuantas «semillas de noviembre»…
El torero no tiene a nadie en frente, pero al mismo tiempo a todos a la vez. Controla la animalidad de la fiera con una suerte de música callada, al mismo tiempo que rompe el recuerdo de la mirada en el espejo y se concentra en una imagen viva, que no cesa de multiplicarse esquivando la muerte que le ronda. El hombre y el animal construyen así una forma donde se confunde la figura animal con la humana.
Y alguien nos encarga una crítica de «Holy Motors» y decimos, como yo he dicho, que es la última imagen de la Nouvelle Vague (…) y, de pronto, un abatimiento nos azota, unas ganas de no tener ganas, un deseo que es inventado y por eso se viene abajo.
He aquí una primera aproximación al modo en que el cine explora esa “zona indiscernible, indecible” entre lo humano y lo animal. Y cómo, estéticamente, lo animal se anuncia como una fuerza plástica tendente al desbordamiento de la narración o de la figuración. Ejemplos de Berger, Chaplin, Grandrieux, Deutsch, Epstein, Laughton, Tourneur…
¿Qué tipo de cine ha de proyectarse en un festival? ¿Debe una programación ser coherente e incluir únicamente películas de, digamos, un mismo corte homogéneo? ¿O es preferible, por el contrario, que combine modelos de producción diversos, dando cabida a propuestas susceptibles de llegar a un público amplio, junto con otras de mayor riesgo?
«La muerte de Scott, que se arrojó desde el puente Vincent Thomas en Los Ángeles, no es una muerte solo matérica, sino metafórica y sacrificial. Scott nos propone, en sus últimas obras y gestos, tender un puente entre el pasado y el futuro, confiando en la preeminencia del último…».