Alemania, año cero / Agua plateada, autorretrato de Siria
De Edmund a Omar
Existe una línea invisible, trazada sobre los escombros, que conecta el Berlín devastado de la posguerra con la Siria contemporánea. Esta nota visual nace de una intuición primaria: hacer colisionar los finales de dos de las representaciones más contundentes de la infancia marcada por la guerra: Alemania, año cero (Germania anno zero, Roberto Rossellini, 1948) y Agua plateada, autorretrato de Siria (Māʾ al-Fiḍḍa [ماء الفضة], Ossama Mohammed y Wiam Simav Bedirxan, 2014).
A través del montaje en estado puro, el abismo y el sueño se enfrentan. Por un lado, el atroz silencio y la pesada materialidad de Edmund deambulando entre las ruinas de Berlín antes de su salto al vacío; el derrumbe moral y la rendición absoluta. Por otro, el intento de resistir al trauma mediante la palabra y el onirismo, en el relato que Mohammed construye a partir de las imágenes que Wiam Simav filma de Omar.
Al confrontar estas dos secuencias sin más artificio, se busca provocar una resonancia dialéctica. Casi setenta años separan a Edmund de Omar, pero la desintegración del mundo que los rodea es la misma. Aquí, las imágenes no solo actúan como testimonio de la destrucción, sino también como un umbral donde los fantasmas del pasado y las víctimas del presente pueden, por un instante, sostenerse la mirada.
© Bruno Hachero, julio de 2026
[Este ensayo se publicó inicialmente en la web de Bruno Hachero, donde pueden hallarse otros trabajos de su trayectoria como Investigador en cine y medios audiovisuales]
